Jesús Madrid / Columnista invitado
La inversión es el motor del desarrollo económico, y hoy, lamentablemente, México atraviesa un momento crítico. De acuerdo con la COPARMEX, el ánimo para invertir en el país ha caído drásticamente debido a la inseguridad y la falta de certeza jurídica. Más de la mitad de los negocios han sido víctimas de algún delito, lo que refleja un entorno hostil para quienes generan empleo y bienestar. En Oaxaca, esto se traduce en un golpe aún más fuerte, pues nuestra economía depende en gran medida de pequeños y medianos empresarios que enfrentan el abandono del gobierno federal.
El gobierno de Morena ha fallado en su promesa de garantizar un ambiente seguro y propicio para la inversión. La falta de estrategia para combatir la inseguridad, sumada a políticas económicas erráticas, ha generado incertidumbre en los empresarios. Las inversiones no llegan cuando hay temor de que el crimen organizado imponga sus reglas y cuando la ley no protege a quienes quieren trabajar de manera honesta. Esta realidad no solo afecta a grandes inversionistas, sino también al comercio, a las y los emprendedores y familias que dependen del crecimiento económico local.
Es urgente garantizar la seguridad de los negocios, fortalecer el estado de derecho y ofrecer incentivos reales para que los empresarios vuelvan a confiar en México. En Oaxaca, hemos sido testigos de cómo la inseguridad y la falta de inversión han frenado el desarrollo de sectores clave como el turismo, el comercio y la industria. No podemos permitir que el miedo y la incertidumbre definan el futuro de nuestra economía.
El PRI seguirá alzando la voz y proponiendo soluciones concretas para rescatar la confianza en México. La seguridad y la inversión no pueden seguir siendo víctimas de la ineptitud del gobierno federal. Necesitamos políticas públicas serias que garanticen estabilidad y crecimiento. El país no puede avanzar sin certeza, y hoy más que nunca, es momento de corregir el rumbo antes de que la crisis sea irreversible.















