Reconocen a Salvador Flores Concha por su legado empresarial y compromiso con la tradición oaxaqueña
De la Redacción
Oaxaca, Oaxaca, 25 de abril de 2025. En el marco de la conmemoración del 493 aniversario de la elevación de la Villa de Antequera al rango de ciudad, el regidor del Centro Histórico y Patrimonio Mundial, Antonio Álvarez Martínez, entregó el Reconocimiento al Mérito Profesional al empresario oaxaqueño Salvador Flores Concha, fundador de Chocolate Mayordomo, por su destacada trayectoria y aportación al desarrollo económico y cultural de Oaxaca.
La entrega se llevó a cabo durante una Sesión Solemne celebrada en el Teatro Macedonio Alcalá, encabezada por el presidente municipal constitucional, Raymundo Chagoya Villanueva, como parte de las festividades oficiales por el aniversario de la ciudad.
Originario de Tlacolula de Matamoros, Don Salvador Flores es un ejemplo de perseverancia y amor por la tierra que lo vio nacer. Fundó Chocolate Mayordomo en 1956 con un pequeño local en la calle Mina, en el corazón del Centro Histórico de Oaxaca. A partir de ahí, consolidó una empresa familiar que hoy es reconocida a nivel nacional e internacional por su calidad, autenticidad y compromiso con los ingredientes y procesos tradicionales.
De raíces zapotecas, Salvador Flores aprendió el arte del chocolate de su madre, quien además de enseñarle el oficio, le inculcó valores fundamentales como el respeto, la fe y la búsqueda constante de la excelencia. Estos principios han guiado la evolución de Mayordomo, que ha sido galardonado con distinciones como el Premio a la Calidad Europea 2018 y el Pergamino de Oro Andrés Henestrosa.
Actualmente, Chocolate Mayordomo emplea a cerca de dos mil personas, fortaleciendo el tejido social y económico del estado. A través de la Fundación Salvador Flores Concha, la empresa también participa activamente en iniciativas comunitarias como la replantación de árboles en el Zócalo de Oaxaca y la donación de elementos decorativos para el espacio público, en un esfuerzo por retribuir a la comunidad que la vio crecer.
El legado de Don Salvador va más allá del chocolate: es una historia de identidad, arraigo y compromiso con Oaxaca. Su vida y su empresa representan un modelo de desarrollo con raíces profundas en la tradición, y con la vista puesta en un futuro próspero para todos los oaxaqueños.















